El Abierto de Mar del Plata comenzó con una primera ronda de alto vuelo en la tradicional cancha de Playa Grande (par 70), que ofreció oportunidades, pero también exigió precisión quirúrgica desde el tee y mucha sensibilidad en los greens. En ese contexto, Mauro Báez fue quien mejor interpretó el desafío y se quedó con el protagonismo inicial gracias a una tarjeta sobresaliente de 62 golpes (-8), que lo dejó como uno de los grandes referentes tras los primeros 18 hoyos.
Báez construyó su ronda desde la solidez. Tras una ida de 32 golpes, ya bajo par, mostró su mejor versión en los segundos nueve hoyos, donde firmó un 30 impecable, con una seguidilla de birdies que evidenció confianza total con los hierros cortos y un putter encendido en los momentos clave. Sin errores en la segunda mitad del recorrido, su tarjeta reflejó no solo números bajos, sino también una lectura inteligente del campo y del viento marino, siempre protagonista en Playa Grande.
A pocos golpes de la cima aparecen dos nombres que prometen pelea hasta el final. Martín Contini, con 65 golpes (-5), tuvo una jornada de menor estridencia, pero de gran consistencia. Su primera vuelta fue prolija, sin fisuras, y en la segunda logró acelerar el ritmo con birdies bien capitalizados en hoyos clave. Contini mostró paciencia, supo esperar su momento y cerró el día con sensaciones positivas, sabiendo que el torneo recién empieza.
En la misma línea se ubicó Alejo Matías De León, también con 65 (-5), en una ronda que combinó agresividad controlada y regularidad. Su tarjeta estuvo marcada por aciertos tempranos y una buena respuesta tras los pocos errores cometidos. De León dejó en claro que su juego se adapta bien a este tipo de trazados clásicos, donde el posicionamiento es tan importante como la potencia.
La cancha presentó greens rápidos, banderas exigentes y sectores donde un error se paga caro, pero aun así los scores bajos fueron protagonistas. Eso habla tanto del nivel del field como de una jornada en la que quienes lograron dominar la pelota desde el tee tuvieron claras ventajas.
Con apenas una ronda disputada, el Abierto de Mar del Plata ya ofrece un panorama atractivo: un líder sólido, perseguidores con experiencia y una diferencia de golpes que invita a pensar en movimientos constantes en el tablero. Si las condiciones se mantienen y la presión comienza a sentirse, Playa Grande promete seguir siendo juez y parte de una definición que asoma apasionante.


